Escuchar insultos es como recibir una mini bofetada. Los científicos llegaron a esta conclusión después de estudiar.
Los investigadores realizaron un experimento en 79participantes femeninas. Después de conectarse a los dispositivos, comenzaron a leer una serie de declaraciones repetidas: insultos (p. ej., "Linda es terrible"), elogios (p. ej., "Linda es impresionante") y declaraciones neutrales (p. ej., "Linda es holandesa "). La mitad de los participantes vio estas frases con su propio nombre y la otra mitad, con el de otra persona. A las mujeres se les dijo que estas declaraciones fueron hechas por tres hombres diferentes.
Los investigadores encontraron que incluso enEn entornos no naturales (laboratorio, falta de interacciones humanas reales y declaraciones provenientes de personas imaginarias), el abuso verbal sigue siendo doloroso para una persona. Los científicos explicaron que incluso en las condiciones del experimento, los insultos se percibían como mini bofetadas.