En el proceso de evolución, la forma de las moléculas se volvió cada vez más compleja: así apareció la más compleja de ellas, a la que
Entre las partículas naturales más complejas.incluyen cocolitóforos puntiagudos. Este tipo de alga, de varias micras de diámetro, es conocida por crear intrincadas capas de piedra caliza a su alrededor. Para comprender mejor las reglas que determinan cómo crecen estas partículas y cómo se forma su forma, los científicos llevan años intentando recrearlas en el laboratorio. Sin embargo, hasta ahora estos experimentos no han logrado producir resultados significativos, principalmente porque los investigadores no han podido encontrar una manera de medir la complejidad de la molécula resultante.
En el nuevo trabajo, los investigadores encontraron que unoUna de las características clave de la complejidad de una partícula es la quiralidad; en este contexto, es la tendencia de sus estructuras a girar en el sentido de las agujas del reloj o en el sentido contrario a las agujas del reloj.
Como evidencia de su hipótesis, los investigadores, guiados por el principio de quiralidad, recubrieron láminas de sulfuro de oro de tamaño nanométrico con un aminoácido llamado cisteína.


El resultado del experimento fue una partícula, una estructura.que, según los científicos, es aún más complicado que los coccolitóforos genitales. En otras palabras, lograron crear la partícula más compleja conocida por la ciencia.
Anteriormente se informó que el líquido iónico ayudó a hacer de la esponja un filtro confiable para partículas de tamaño nanométrico.