Científicos de la Universidad de Western Ontario en Canadá estudiaron los mecanismos de los síntomas a largo plazo.
Durante los experimentos, los participantes inhalaron xenóngas, gracias al cual los expertos pudieron monitorear en tiempo real cómo funcionan los sacos alveolares, que son los encargados de llevar oxígeno a la sangre.
En el proceso, se estudió el trabajo de 300-500 millones de sacos alveolares, lo que permitió ver cómo se altera el suministro de oxígeno a los glóbulos rojos en pacientes con coronavirus.
Con base en los nuevos datos, los científicos quierenajustar las terapias anti-COVID existentes y ayudar a acortar la duración de los síntomas de COVID-19, como dificultad para respirar, conciencia borrosa y fatiga.